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VIERNES 17 JUNIO

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Osasuna

Actualidad

Viviendo en rojo
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AUTOR DE LA NOTICIA: Iñigo Sánchez

Un punto ante el baby Barça

Osasuna salva un punto con un tiro del Chimy pero sigue sin ganar.

Jagoba Arrasate parecía repetir ese esquema de cinco defensas que ya pudimos ver, sin ir más lejos, ante el Levante Unión Deportiva, sin embargo nada fue igual. Finalmente la disposición fue un claro 4-4-2 con un doble lateral compuesto por Cruz y Manu más adelantado, cuya misión era tapar las incursiones de Debembele. Osasuna volvió a ser ese conjunto que contagia a la grada, que se deja llevar por ella y que lucha hasta el final. Ese conjunto que hace del “Osasuna nunca se rinde” un tópico que no es tan tópico. No lo es porque fue en el minuto 85 cuando los rojillos empataban el encuentro ante un Barça que se limitaba a defender tan preciado tesoro.

Y no se rindió pese a que el conjunto de Xavi empezase a dominar el partido gracias a una muy buena jugada de dos niños de la casa: Nico y Gavi. Este último servía un muy buen balón a Nico González, que con decisión y ajustando el balón al palo izquierdo gritaba con fuerza el que era el 0-1 en tan solo 12 minutos de partido. Pronto se adelantaría el Barcelona, pero más pronto todavía igualaría el choque el cuadro navarro. Y lo haría desde el cielo de Pamplona, desde las alturas, ahí donde David García es uno de esos aviones que salen todos los días desde el Aeropuerto de Noáin. Jon Moncayola ponía el balón y el capitán ponía cabeza y dirección. Gol. 1-1 y en el minuto 14. Con ese marcador se llegaría al descanso. Hasta llegar a él se pudo ver a un Osasuna que ejerciendo una muy buena presión impedía que la posesión de Xavi tuviese algún tipo de efecto.

Comenzaba la segunda mitad y de nuevo no hubo que esperar mucho tiempo para que el electrónico cambiase no de forma, pero sí de contenido. Todo vino precedido de una jugada que para El Sadar solo podía ser penalti por mano. Y mano era, lo que no existía era el penalti, pues el 5 del Barça, es decir Sergio Busquets, hizo todo por apartar su brazo de la trayectoria del balón. Entre pitos y gritos transcurría la réplica del Barça. Esta culminó con un centro que despejaría Unai García, pero no de la forma que él querría. El joven Abde recogía el balón dentro del área y con una perfecta volea que pareció llevarse a cabo a cámara lenta volvía a adelantar al cuadro catalán y hacía también estallar a Pamplona entera.

El partido crecía en decibelios, crecía en intensidad y en tarjetas amarillas para los de Arrasate, tres tarjetas en menos de veinte minutos. El calor del Sadar contagiaba a sus jugadores, unos que cambiaron en el minuto 68. Tres galgos entraban al galope, estos eran: el Chimy Ávila, Budimir y Brašanac. Tres galgos que supieron mantener la tensión necesaria para que Osasuna no se fuera del partido. Esta actitud permitió que en una jugada que parecía fuera de onda culminase con la mejor de entonaciones posibles: “Gooooooooooool”. Vaya si lo fue. La firma era del Chimy. Un muy buen golpeo con el empeine ayudado de un desvío de Araujo permitió poner el 2-2 en el marcador. Y es así como se terminó el partido.

No son tres puntos, pero este punto puede significar mucho más que semejante botín. Se ha podido reencontrar a un Osasuna que parecía olvidado: el Osasuna del “nunca se rinde”.

Los rojillos volvieron a tirar de casta y acabaron un partido en el que queda la duda de que hubiera ocurrido si Osasuna hubiera ido a por el desde el inicio.

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