PROGRAMA ESPECIAL DESDE MONREAL

VIERNES 17 JUNIO

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El infranqueable muro del aval

Comienza la tercera etapa de Luis Sabalza al frente del Club Atlético Osasuna. La Junta Electoral proclamó presidente al único candidato esta semana y el de Sangüesa ya ejerce por derecho en la zona noble de El Sadar. Que no pudiera confrontar en las urnas con otro candidato no le resta legitimidad, aunque él mismo reconoce que habría sido bueno para el club. Tiempo tiene por delante para demostrar que ha sido, es y será un buen presidente cuya labor han de juzgar los socios, para lo cual, se hace necesario el refrendo que a día de hoy creo que tiene.

El obstáculo del quince por ciento del presupuesto en forma de aval ha sido seguramente el muro infranqueable de quienes hubieran podido tener aspiraciones a la presidencia. Ha quedado claro, latente y demostrado que en Navarra no hay socios con 9 millones de euros para inmovilizar a la espera de una gestión positiva en lo económico.

La exigencia del aval no nace del club, sino de la Ley del Deporte de 1990 que no sólo ha quedado obsoleta, sino que su reforma se encuentra en período de trámite en el Congreso de los Diputados. El PNV, viéndolas venir desde muy lejos, y ante el posible problema que se le pudiera plantear al Athletic (quédate con quien te quiera como el Gobierno Vasco quiere a Ibaigane) en junio de 2022 en su proceso electoral, se ha apresurado a introducir una enmienda en la ley que solicita la supresión de esta exigencia normativa que sólo afecta a Real Madrid, Barcelona, Athletic y Osasuna (y ahora también al Amorebieta) .

El Barcelona, o mejor dicho, Joan Laporta, pasó las de Caín para conseguir los 115 millones de aval (15 por ciento del presupuesto de 765 millones). En Osasuna, sólo el presidente de la junta continuista (exenta de aval por la propia ley) ha podido presentar su candidatura. Y en el Real Madrid, saltaron las alarmas. Florentino Pérez (comentan las malas lenguas) movió sus hilos para que la enmienda del PNV fuera «mejorada» con la adición de la siguiente coletilla textual:  “Los Estatutos de estos Clubes deberán libremente establecer los requisitos para ser miembro de sus Juntas Directivas, tales como antigüedad, avales, etc”, de modo que hacía valer lo que se recogía en la última modificación estatutaria del club blanco, en la que se estableció la obligatoriedad del aval del 15% del presupuesto, así como la necesidad de haber sido socio del club durante 20 años.  No sé cuantos socios del Real Madrid tendrán veinte años de antigüedad, pero supongo que no serán muchos con veinte años de antiguedad y cien millones de euros en el bolsillo para avalar…

Osasuna también modificó recientemente sus estatutos y como mecanismo de control interno aprobó que en el futuro, cualquier candidatura deberá presentar como mínimo un aval del 10 por ciento del último presupuesto aprobado, al margen de que en el momento de la redacción del articulado, era (y sigue) vigente la obligatoriedad de avalar con el 15 por ciento. Si finalmente la Ley del Deporte suprime esos avales, en Osasuna regirán sus Estatutos, y por lo tanto, la necesidad de avalar el 10 por ciento del presupuesto, algo que volverá a demostrarse imposible para el común de los mortales rojillos, por más que el club corra con los gastos del aval de los perdedores en unos comicios.

Y esta debe ser una línea de trabajo de la Junta Directiva de Luis Sabalza: tratar de garantizar que en 2025 pueda haber elecciones. Osasuna debe cuidarse de intereses espurios y deberá mantener en sus Estatutos (vivos) aquellos mecanismos de control que eviten la llegada de gente de fuera para hacer negocio. Eso está claro. Pero si sigue manteniendo la exigencia del aval del 10 por ciento, a día de hoy, serían cerca de siete millones a avalar. Y si hoy sigue siendo mucho, dentro de cuatro años, la previsión de incremento del presupuesto del club elevaría esa cantidad.

Por eso invito a los socios a una reflexión profunda y tranquila sobre el tema, no sea que nos hayamos protegido tanto y puesto tantos candados y medidas de seguridad, que dentro de cuatro años, seamos los propios socios los que no encontremos las llaves para entrar en casa.

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