PROGRAMA ESPECIAL DESDE MONREAL

VIERNES 17 JUNIO

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Viviendo en rojo
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El R.Madrid acaba pidiendo la hora (2-1)

Una buena primera parte blanca que acaba sufriendo para mantener el resultado

Toni Kroos abrió el partido, Toni Kroos lo cerró. El centrocampista alemán fue decisivo al marcar un gol y salvar otro en el tramo final para asegurar un triunfo que el Madrid mereció de largo, pero que sufrió hasta el último instante. El Rayo no se desenganchó pese a verse superado durante una hora larga, redujo por medio de Falcao y pudo empatar en un final agónico. Por algo es el equipo revelación de LaLiga.

Ancelotti no deja pasar una ocasión sin enviar su mensaje. Es cierto que la entrada de Camavinga vino por la baja de última hora de Modric, así que el único cambio tactico fue Asensio en el extremo derecho. Donde se esperaba a Hazard. Esa confianza empujó al 11 en un primer tiempo nostálgico. Abrió el campo, entró en juego y participó en el primer tanto.

Y eso que avisó primero el Rayo. Respondiendo a su acreditada fama de equipo alegre y jugón, tardó un minuto en avisar. A la espalda de Carvajal, Álvaro encontró una autopista y se plantó ante Courtois, cruzando su remate. La respuesta fue un gol anulado a Vinicius por fuera de juego previo de Benzema, y desde ahí crecieron los blancos.

Fue un primer tiempo notable. De lo mejorcito de la temporada. Por la banda derecha llegó el primero, con Asensio llegando en profundidad, centro atrás y espléndido remate de Kroos. Muy difícil de enganchar. El alemán dirigió la circulación y el Bernabéu se divirtió durante un rato largo. Con buen juego empujó al Rayo hacia su parcela, y no es esa una tarea en la que se sientan cómodos los de Iraola.

Pudo anotar el segundo Benzema en un gran servicio de Carvajal desde la derecha, pero la vaselina del francés se fue al tejado de la portería de Dimitrievski. En el siguiente servicio no tuvo que pensar, porque fue extraordinario. Alaba se marchó por el interior zurdo, levantó la ceja y colocó un centro diagonal exquisito al que sólo había que poner el lazo. Karim puso el adorno.

En la pausa, el personal lucía sonrisa satisfecha. Al fin parecía un partido tranquilo. Ya. Tuvo ocasiones abundantes el Madrid para rematar la faena, pero falló mucho. Demasiado. Y no están los blancos tan sobrados como para hacer concesiones. Vinicius pudo hacer un gol extraordinario tras irse de tres en diagonal. Sacó bajo palos Valentín. Y Benzema tuvo otra después de dos taconazos de Vinicius y Mendy, pero perdonó al buscar la escuadra. Y el que perdona lo paga.

Metió Iraola a Bebé, Unai López y Falcao para cambiar el partido y eso hicieron. El medio dio equilibrio, y los delanteros pusieron pimienta. Bebé condujo una contra y la estrelló en el palo. Radamel, un tigre en el área, cabeceó el 2-1. Partido nuevo.

Como ante el Shakhtar, Ancelotti no hizo cambios, y el equipo se le había caído sin balón en el tramo final. Sufrió los últimos 20 minutos como no sospechó durante los 70 anteriores. Sólo relevó a los delanteros y, muy a última hora, a Carvajal. El caso es que el Rayo tuvo dos ocasiones clamorosas. Especialmente una que salvó Kroos bajo palos, empujando a su equipo hasta el final para asegurar un triunfo merecido, aunque agónico. Al parón con buen resultado, mejor juego y las dudas provocadas por no cerrar los partidos. Por cierto, el Rayo se quejó del escaso tiempo de prolongación. Con razón. Como el Madrid frente a Osasuna. Cosas de los árbitros.

 

 

 

Un Madrid bipolar, con una gran primera parte pero con muchas dudas tras el descanso.

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