Tranquilidad

Tranquilidad. Qué fácil es pedirla, pero qué difícil aplicarla. Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española que es la “cualidad de tranquilo”, y este, a su vez, es aquél “que se toma las cosas con tiempo, sin nerviosismos ni agobios”. Es decir, la tranquilidad debe aparecer en esos momentos en los que parece que todo está perdido, que se ha dado un paso atrás, que nada de lo que se ha hecho hasta ahora es válido, que los objetivos parecen imposibles o no se van a cumplir. La tranquilidad debe aparecer, precisamente, cuando todo el mundo está intranquilo.

El viernes se produjo una de esas situaciones en las que los resultados te dan la razón, pero tú no querías ser dueño de ella. Y, es que, cuando a uno le preguntan por el premio que Osasuna habría de conseguir en Tenerife y dice ante un micrófono que cree firmemente en la derrota rojilla, lo último que desea es acertar. Sin duda ninguna, hubiese sido un auténtico placer ver ganar a los navarros recibir uno de los llamados “zascas” mientras decía aquello de “ya lo dije yo” o “yo siempre confié”. Pero las sensaciones de los últimos partidos en El Sadar no estaban siendo buenas, los rivales de abajo siempre son los más peligrosos (luchar por la vida es más acuciante que luchar por un sueño), Osasuna se presentaba con muchas e importantes bajas, el Tenerife era (y sigue siendo) uno de los equipos que menos partidos ha perdido esta temporada y – este es el dato temible – sólo ha perdido dos partidos en el Heliodoro. Y, si a esto le añadimos que los rojillos nunca han ganado en Tenerife, apostar por una derrota en territorio insular no parecía algo descabellado.

Pero son accidentes, y los accidentes suceden. Lo descabellado ahora sería criticarle algo a este grupo de jugadores. Lo descabellado sería criticar su esfuerzo, su lucha, su entrega, su valentía. Criticar un estilo que ha devuelto la ilusión al osasunismo y ha vuelto a contagiar a la parroquia rojilla con sus jugadores, unos jugadores que mueren matando, y que están realizando una campaña ilusionante.

Tranquilidad. Se debe pedir, pero se debe también aplicar. Porque, aunque parezca que todo está perdido, estos jugadores volverán a encontrar el camino y a encontrarse a sí mismos. Porque la última vez que se dio un paso atrás, se dieron 15 adelante. Porque todo lo que se ha hecho hasta ahora es válido, y ha valido para estar al frente de la clasificación. Porque ningún objetivo es imposible y este equipo lo está demostrando. Porque cuando todo el mundo parece intranquilo, más tranquilo hay que estar. Hoy, más que nunca, hay que confiar en este equipo. Hoy, más que nunca, hay que confiar en Osasuna. Tranquilidad.

LaRuna Sidrería

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